Y la tierra tembló en Pelluhue, después vino una ola y se lo llevo todo. No quedó nada.
Ese día salí de Parral (la ciudad natal de Pablo Neruda) con la intención de llegar a Chacon. En un minimarket y mientras descansaba del día caluroso, un hombre me recomendó Pelluhue como lugar para terminar por ser un lugar mas bonito. Mi viaje está siempre muy abierto y decidí cambiar de destino. Debí llegar sobre las 6 de la tarde. Vi un camping (camping la sirena) al lado del mar y allí me quedé. Monté la carpa (tienda de campaña) y me fui a conocer el bonito pueblo y a comprar algo de comida.
Ese día me acosté cuando oscureció y a eso de las 3:30 de la noche la tierra tembló como yo nunca pensé que se pudiera mover; la sensación de estar en un árbol que agitan desde la base. Me dio tiempo a ponerme los pantalones, coger el saco y salir corriendo. Mis vecinos del camping tenían coche y me dijeron que me subiera para escapar al cerro.
Media hora después del temblor y desde el cerro se escuchó un ruido terrible de piedras y madera arrastradas. Al amanecer nos decidimos a bajar a Pelluhue para ver si podíamos recuperar algo.
Cuando entramos en el pueblo sólo había caos y destrucción: restos de madera rota y mojada por las calles, piedras y muros por el suelo. Del camping, que me costó localizar, no quedaba absolutamente nada mas que restos. Lo había perdido todo, pero no me importó mucho; en la calle que me llevaba hacia el camping había visto un cadáver y aquello me sobrecogió y me hizo pensar en lo afortunado que había sido.
De ahí me llevaron hasta Cauquenes por una carretera muy dañada, donde la situación no era mucho mejor. Tras 10 horas esperando por gasolina nos fuimos hasta la ciudad de Talca que en la mas absoluta oscuridad parecía una ciudad fantasma. Hicimos noche en la gasolinera esperando por mas gasolina que nos llevara hasta Santiago donde me encuentro ahora mismo sano y salvo.
En estos días en Santiago pienso si puedo o no continuar mi viaje. Tengo que volver a reunir todo el material necesario que el mar se llevó. Lo mas sencillo sería regresar a España, pero antes quiero intentar seguir viajando en bicicleta por este país tan maravilloso e intentar llegar a Alaska.
Mis amigos y gente que apenas conozco me han ofrecido dinero a nivel particular para que pueda comprar el material, pero hay algo dentro de mi que me dice que sería muy egoísta por mi parte el aceptarlo. Aquí la gente chilena si lo necesita; mi viaje es un sueño del que creo que no pasaría nada si me despierto en España. Si vosotros hubierais visto lo que yo vi pensaríais lo mismo.
No niego que en estos momentos me haga falta el dinero para poder continuar, pero mis pasos van a buscar esponsors o patrocinadores comerciales como tiendas de bicicletas, de deporte o de lo que sea que quieran colaborar en este maravilloso viaje por el continente americano
Muchas gracias a todos por vuestro ánimos y por preocuparos por mi; yo estoy bien en Santiago. Os mantendré informados de todo.